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      Donatella Di Cesare: “El negacionismo no es una opinión”

      • La filósofa italiana Donatella Di Cesare revisa el fenómeno de la negación de los crímenes nazis.
      • También estudia sus renovadas expresiones contemporáneas.
      • “Quien niega no ignora”, ratifica.

      Donatella Di Cesare: “El negacionismo no es una opinión”Donatella Di Cesare fue absuelta tras una denuncia por llamar “negacionista” a un filósofo.

      En su libro Si Auschwitz no es nada. Contra el negacionismo (Katz) la filósofa italiana Donatella Di Cesare presenta tres ensayos, uno de ellos inédito, que abordan el fenómeno de la negación de los crímenes del nazismo en su génesis y sus expresiones contemporáneas. “El negacionismo no es una opinión como otra cualquiera, ni mucho menos una visión crítica, una revisión que debe ser protegida –afirma en un intercambio por mail con Ñ–. En un análisis más detallado, se trata de una declaración política que, al amenazar el pasado, socava el futuro. Lo sabemos bien en Italia, donde ahora tenemos un gobierno postfascista, el primero de Occidente”.

      Museo de la Memoria: Un espacio que enfrenta el negacionismo. chile  Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Santiago de ChileMuseo de la Memoria: Un espacio que enfrenta el negacionismo. chile Museo de la Memoria y los Derechos Humanos de Santiago de Chile

      Di Cesare es catedrática de Filosofía teorética en la Universidad La Sapienza de Roma, es discípula de Hans-Georg Gadamer y su campo de interés es la fenomenología y la hermenéutica filosófica. Como reacción a la publicación de los Cuadernos negros de Heidegger, se preguntó acerca de la responsabilidad de la filosofía hacia el Holocausto, en el libro Heidegger y los judíos (2014).

      Colabora además con distintos medios de comunicación en Europa, participa de numerosos comités científicos y editoriales y ha dado clases en diversas universidades de Alemania, Estados Unidos y Canadá. Fue llevada a juicio por llamar “negacionista” a un filósofo (por entonces ya fallecido) en un semanario del Corriere della Sera y absuelta de todos los cargos por el Tribunal de Milán. De esta experiencia que califica de “inesperada y traumática”, surgió Si Auschwitz no es nada.

      El libro está dedicado a la memoria de Shlomo Venezia, miembro del Sonderkommando de Auschwitz-Birkenau y padre de amigos de Di Cesare. Obligado a trabajar en los hornos crematorios, era uno de los pocos sobrevivientes que habían podido ver el dispositivo de exterminio de las cámaras de gas por dentro.

      El libro que él escribió en 2007 se publicó en francés con un prefacio de Simone Veil. “Shlomo era el depositario de aquello que para los nazis debería haber permanecido en secreto para siempre. Esto también lo convirtió en el blanco de los negacionistas. Él sabía bien que su testimonio era el más temido. Durante años y décadas había callado. Comenzó a hablar en 1992. Fueron los episodios de antisemitismo los que lo sacaron de su silencio”, cuenta Di Cesare.

      Borramiento de los cuerpos

      Para la autora, el borramiento de los cuerpos es el primer gesto de negación. “Los nazis fueron maestros en esto. Los campos de exterminio son campos de cenizas. Porque el aniquilamiento debía culminar en las cenizas, hasta el punto de borrar todo rastro. Esto habría permitido negar el crimen, incluso antes de convertir la ceniza en una nada futura”, afirma.

      Así, dice, se construye un argumento perverso según el cual la existencia de sobrevivientes sería al mismo tiempo la refutación del crimen, pidiéndole a los aniquilados dar cuenta de su propia aniquilación.

      El negacionismo, según la italiana, puede entenderse en diferentes fases. La primera, iniciada por los propios nazis hacia el final de la Segunda Guerra Mundial. Luego, la acusación de haber “inventado” la historia del exterminio con el fin de fundar el Estado de Israel, los debates en torno al revisionismo histórico y, actualmente, con la diseminación de ideas negacionistas en las redes sociales.

      “En los años 80 del siglo pasado, el negacionismo alcanzó un resultado imprevisible: el negacionismo es admitido en el espacio público y considerado un control como cualquier otro, el ejercicio más o menos inocente de la crítica. Los exponentes de la nueva propaganda intentan hacerse pasar por ‘revisionistas’, como si su intención fuera la de revisar críticamente la historia, escrutarla, reabrir el debate en nombre de una búsqueda desapasionada de la verdad. Durante algún tiempo consiguen quebrar más de una barrera. Facilitados por la fortuna mediática, además de ser aceptados durante un tiempo como revisionistas, a menudo consiguen hacerse pasar por mártires de la libertad de expresión”, señala.

      Frente a estos intentos de reinterpretación de la historia, Di Cesare descree que la solución sea dejar en manos de historiadores para que restablezcan la “verdad científica”, dando respuesta a la ignorancia o la desinformación.

      Quien niega no ignora. Incluso a la luz de los últimos acontecimientos puede decirse que fue una terrible ingenuidad creer que el negacionismo podría desmontarse de esta manera. Más allá de la pretensión de confiarle todo a los expertos, con el riesgo de desresponsabilizar a los ciudadanos, la acumulación de datos, pruebas e información no surte efecto. Los negacionistas siguen negando. Porque los negacionistas no quieren investigar nada. No se esfuerzan por leer de otro modo los hechos cuya existencia desafían. Más bien son dobermann del pensamiento. Se agarran famélicamente de los detalles para devorarlos, se abalanzan sobre las pruebas para hacerlas trizas”, opina.

      Bajo el disfraz de la duda

      Según desarrolla en los ensayos, los negacionistas disfrazan sus opiniones con el ropaje de la duda metódica, pero para ejercer, en cambio, una negación nihilista y autoritaria que no pretende prestarse al juego del diálogo, sino simplemente anular la existencia del otro, en continuidad con la aniquilación. En este sentido, el mecanismo aparece no sólo en relación con los crímenes del nazismo, sino en otros escenarios, como la discusión sobre el coronavirus o la crisis ambiental.

      “Lo que une los fenómenos y explica el auge del negacionismo presente es la matriz conspirativa. Y se manifiesta en el nexo reiterado entre Holocausto y el Nuevo Orden Mundial”, opina.

      La idea sobre una “conspiración judía mundial” sería la piedra angular de estas nuevas expresiones. “Es un esquema que se adapta a diferentes acontecimientos históricos y contextos políticos dispares, marcados por tensiones profundas, donde la negación –piénsese en el genocidio armenio– es una forma de perpetuar la opresión. Se puede hablar entonces en plural de negacionismos: los temas de la Shoá se proyectan sobre otros escenarios, al tiempo que se añaden nuevos motivos inéditos”, continúa.

      Respecto de la fase actual, advierte además que es “gracias a la red que la galaxia negacionista se expande y se fortalece. La enorme circulación de propaganda introducida de contrabando como ‘información alternativa’, la casi simultaneidad con que la versión negacionista acompaña acontecimientos rivalizando con la ‘historia oficial’, así como el anonimato garantizado incluso a los manipuladores más violentos, los profetas del engaño contribuyen a una expansión sin precedentes de la complosfera negacionista”.

      Para Di Cesare, existen dos posiciones en torno a Auschwitz que resultan perjudiciales para entenderlo como fenómeno. “Por un lado, están los que reivindican la ‘unicidad’ de Auschwitz, y lo convierten casi en un evento incomparable que se sitúa fuera de la historia, fuera del lenguaje y, asumiendo un aura de sacralidad, puede ser idolatrado, venerado en un silencio que roza la nada”.

      La nueva derecha, de Natascha Strobl, y Si Auschwitz no es nada. Contra el negacionismo, de Donatella Di Cesare, libros publicados por Katz editores.La nueva derecha, de Natascha Strobl, y Si Auschwitz no es nada. Contra el negacionismo, de Donatella Di Cesare, libros publicados por Katz editores.

      “Por otro lado –continúa–, hay quienes hacen de Auschwitz un ejemplo, por demás extremo, del genocidio, un universal que ha marcado desde siempre la historia humana en su crueldad. Desde mi punto de vista ambos caminos son engañosos. Toda la historia de la humanidad está llena de violencia y masacres. ¿Cuál es entonces la peculiaridad de Auschwitz? La industrialización de la muerte y el uso de cámaras de gas. No es casualidad que esto sea precisamente lo que es rechazado por los negacionistas”, puntualiza.

      Di Cesare, que escribió acerca de los vuelos de la muerte en la Argentina en otro de sus libros, considera que hay una continuidad clara entre lo que sucedió en el país con el exterminio perpetrado antes en Europa. “Sigo lo que está pasando en la Argentina. Me preocupa la forma en que se está pisoteando la memoria de los desaparecidos. Es un tema muy cercano a mi corazón porque es la historia de mi generación: eran mis coetáneos”, manifiesta.

      Finalmente, frente a la pregunta sobre cómo defenderse contra la negación, Di Cesare recuerda a Walter Benjamin y su referencia a una “historia de los vencidos”. Una historia marcada por rupturas e intermitencias que obliga a no olvidar “no con el fin del recuerdo –aclara Di Cesare– sino con vistas a la justicia”.

      BÁSICO

      Donatella Di Cesare

      Roma, 1956. Filósofa.

      Es catedrática de Filosofía teorética en la Universidad Sapienza di Roma. Formada en gran parte en Alemania, primero en la Universidad de Tübingen y más tarde en la Universidad de Heidelberg, se ocupó de la fenomenología y la hermenéutica, ofreciendo una visión original cercana a la deconstrucción de Jacques Derrida. Es miembro del Comité Científico de la Internationale Wittgenstein-Gesellschaft y de los Wittgenstein-Studien. De 2011 a 2015 fue vicepresidenta de la Martin Heidegger-Gesellschaft, posición a la que renunció en 2015 tras la publicación de los Cuadernos negros. Es miembro de la Asociación Italiana Walter Benjamin y, desde 2018, forma parte del Consejo Científico y Estratégico del CIR Onlus, el Consejo Italiano para los Refugiados. Entre sus últimas publicaciones en italiano, destacan Stranieri residenti. Una filosofía della migrazione (2017) y Virus sovrano? (2020). En castellano se publicaron Heidegger y los judíos (2017), Terrorismo (2017), Tortura (2018) y Marranos (2019).

      Si Auschwitz no es nada. Contra el negacionismo. Donatella Di Cesare. Katz. 144 págs.


      Sobre la firma

      Carola Brandariz

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