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AL MAL TIEMPO, BUENA LECTURA
Camino lento hacia el Paso Marconi
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Jueves
11 de febrero
Hoy a las 9 de la mañana salimos Pedro, Guille, Nari y Gadi desde el campamento superior al Paso Marconi para comenzar a abastecerlo de materiales. Además de algo de comida y equipo técnico como cuerdas arneses y tornillos de hielo decidimos subir dos de los trineos ya que no soplaba viento como en los días anteriores.
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POSICIÓN GEOGRÁFICA:
S 49º 12m 43.4s
O 73º 3m 51.2s
TEMPERATURA:
15C 21hs.
PRESIÓN EN MB.:
970 mB
KILOMETROS RECORRIDOS:
4.1 en línea recta desde punto anterior.
ALTURA:
GPS: 560 mts.
BARÓMETRO: 700 mts. |
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Parece que el mal tiempo nos seguirá jugando una mala pasada. La lluvia y los fuertes vientos continúan siendo la constante. Sin embargo, nuestra coordinación fue casi perfecta, aún cuando más no sea para dormir, comer y leer.
Nos despertamos después de las diez de la mañana y tras verificar que el clima no estaba de nuestro lado, los primeros mates nos impulsaron a comenzar las tareas de este día. Primero, armamos los paneles solares con las baterías para cargar los equipos que, después de las caminatas de ayer, estaban bastante "vacíos".
Sin tener, entonces, mucho que hacer, la lectura fue la diva de esta jornada. Por primera vez, abrimos los libros que trajimos para una de esas ocasiones. Sin lugar a dudas nuestros gustos son muy variados en este aspecto. "Aleph" por un lado, "Nuestros antepasados" por el otro. Sin embargo, creo que dos de nosotros no tuvieron tiempo de consultar la lista de los best sellers antes de salir de casa. No sé si por aburrimiento o por veradero interés, un manual de instrucciones para aprender a usar la filmadora resultó ser el entretenimiento de uno de estos lectores. Paralelamente, uno de los chicos llegó a la conclusión de que el libro que había comprado en el supermercado era demasiado malo como para perder su valioso tiempo y juró no equivocarse nunca más de esa manera.
El tiempo se pasó lento y la lluvia nos retuvo adentro de las carpas mientras que el sol se reía de nosotros unos kilómetros más al este. Parecía mentira que brillara con tanta fuerza cuando nosotros permanecíamos presos de un diluvio que no tenía intenciones de terminar.
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