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ARREGLOS
PREVIOS AL CRUCE DE LOS HIELOS
Adelante pese al viento
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Martes
9 de febrero
Hoy continuamos con el traslado de elementos hasta la
base del glaciar Marconi. Entre los preferidos se encontraba
un par de trineos, pero las fuertes ráfagas no hicieron
abandonarlos 20 minutos antes de llegar al objetivo. |
POSICIÓN
GEOGRÁFICA:
49 grad. 13 min. 38.8 seg.
S
73 grad. 0 min. 44.9 seg. O TEMPERATURA:
15 grad. a las 8 p.m.
PRESIÓN EN MB.:
977 mb.
ALTURA:
GPS: 560 mts.
BARÓMETRO: 540 mts. |
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Hoy
transcurrió otro día de porteos. Desde temprano nos dedicamos
a armar la rutina del día, viendo que elementos íbamos a
trasladar hasta el campamento en la base del glaciar Marconi.
Decidimos cargar, además de la comida de la semana, los
esquíes, el combustible del mes y dos de los cuatro trineos,
a sabiendas de que el viento podía ser un gran obstáculo.
Nuestros amigos Pedro, Nari y Juanjo, nos ayudaron con
la carga. Los elegidos para el transporte de los trineos
fueron Guillermo y Marcelo.
Ni bien franqueamos Piedra del Fraile, el viento nos hizo
sentir todo su rigor. Cualquier paso al frente se convertía
en tres o cuatro pasos hacia atrás. Eramos
muñecos a merced de sus caprichos.
Un km. antes del vadeo del Río Polone, cinco minutos a una roca. Al llegar al río, tuvimos una
impactante sorpresa luego de que Gerardo se desmayara a
consecuencia de un certero golpe de trineo en su cabeza.
El equipo de rescate lo socorrió rápidamente, mientras uno
intentaba despertarlo, otro trataba quitarle la mochila
y un tercero nervioso hacía fuerza para pararlo.
Luego de superar esta inconveniente, nos descalzamos y ,tomando
valor, iniciamos el cruce de las aguas, que según Roxana
y Néstor, refugieros de Piedra del Fraile, tienes una temperatura
de "muy fría". Una hora más tarde, mientras asomábamos al sector norte
del Lago Eléctrico, una nueva ráfaga se apoderó de Guillermo
y Gerardo soltándolos unos metros después. Ante tamaña demostración
decidimos llenar los trineos con piedras, dejándolos detrás
de una saliente rocosa a 20 minutos del campamento. Al llegar
a éste, descargamos todo el equipo y preparamos una riquísima
polenta con queso y una sopa instantánea.
La vuelta, sin peso y con el viento soplando a nuestras
espaldas, se realizó en sólo una hora y media.
En los próximos días seguiremos porteando material al campamento
superior y esperando una mejora del tiempo que nos permita
acceder al Paso Marconi en el Hielo Continental.
Las PC y los teléfonos estuvieron con más horas de luz recargándose
y responden muy bien a pesar de la cantidad de polvo que
vuela por el viento fuerte y la llovizna.
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