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Una de las primeras compañías argentinas que metió a Internet en el
corazón mismo de su negocio fue Quilmes, la mayor cervecera del país. Hasta
el mes de mayo, las fabricas de los Bemberg se comunicaban con sus 600 distribuidores utilizando
un sistema bastante incómodo de llamadas telefónicas, ahora, tras una inversión
de 150 mil dólares, los 50 mayoristas principales de Quilmes (el 42% del total de las ventas)
utilizan una red de computadoras que funciona sobre Internet. Como en el resto del mundo, las empresas argentinas están descubriendo que |
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| una de las formas de sacarle el jugo -económicamente hablando- a Internet es a través de las Intranets. Es decir, redes de computadoras de acceso exclusivo para los empleados de una compañía, | ||
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pero
que aprovechan la mega infraestructura de Internet. De ese modo, los empleados de una empresa pueden navegar por los archivos de datos de la propia compañía, consultar sus fichas personales, enviar correo electrónico a otros empleados o redactar informes en equipo, utilizando la red Internet pero protejidos de los restantes 50 millones de usuarios de la Red por un software de seguridad y porque se mueven dentro de direcciones electrónicas que no se hacen públicas. "Nosotros sabíamos cuanto vendía y cuánto debía cada distribuidor, pero ellos no tenían aceso a esa información y cuando la necesitaban tenían que llamar por teléfono a la planta más cercana", recuerda José María Trillo, gerente de sistemas de Quilmes. Si todo sale como está planeado, a fin de año, Quilmes tendrá a 150 distribuidores conectados vía Internet, responsables del grueso de las ventas en el país. |
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| Aunque cueste creerlo, hasta que Quilmes puso en marcha la Intranet que desarrollaron Oracle, Sun Microsystems y Startel, los distribuidores de la cervecera pasaban horas junto al teléfono esperando que los atendieran los empleados de ventas, de marketing o despachos. | ||
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Ahora, cada distribuidor tiene una clave de acceso única
para la página de Quilmes en la Red. Una vez que están en la WWW, los cerveceros pueden chequear la
evolución de sus ventas, el día y la hora en que le corresponde recoger sus pedidos y la lista de
precios vigente. Pero no todas son rosas. La velocidad de transmisión de Internet en Argentina es muy lenta y los nervios de muchos distribuidores no soportan que una imagen tarde larguísimos segundos en bajar. Otros vendedores, los más tradicionales, directamente prefieren seguir operando por teléfono, dejando de lado el correo electrónico. Informe: Valentina Alvarez |