Viernes 08
Agosto 2008

DEBATE

¿Y nuestras políticas de la amistad?

Por:  Raquel Z. de Goldstein-PSICOANALISTA (APA)

La amistad es el mayor antídoto "contra el naufragio". Junto al arte, son lo que llamamos "los factores anti-depresivos de la vida cotidiana". Son la llave para salirse de esa "burbuja" en la que, por suerte, y a veces por demás, nos guardamos. Es también, a veces, sólo un instante de intercambio, pero,... ¡tan eficaz! Ilusión imprescindible, a veces sólo contracara de un engaño, es, sin embargo, la búsqueda insaciable de ese otro yo, de un gran encuentro, en verdad, reencuentro de un antes ensoñado, imprescindible.

Es ahí donde tropiezan, tan a menudo, seres jóvenes que buscan un sentido para nuestro mundo. Cada época es como una ola que mueve nuestra pena y su esperanza. Y...de eso nos van cantando Los Beatles, a partir, por ejemplo, de ese tremendo oleaje de posguerra, buscando paz y amor en la amistad.

Cantan a la nostalgia compartida. O rugen, en escena, como Tom Waits en España, ayer no más, convocando el gemido en masa, gemido que cura...Hasta el próximo mal despertar. ¿Por qué nos espera un mal despertar? ¿Acaso fue siempre así?

Sí, algún mal despertar siempre acompaña a la vida, a la construcción de la esperanza y a la natural alegría de vivir. Es cuestión de proporciones. A esa decisiva proporción contribuye la amistad. Y la música, tan mayúscula Es sabido: su efecto universal trasciende y nos recupera, logrando curar el dolor, aportando la cuota diaria de "ese leve estado de ser". Dicen que la música es como un mantel desplegado, que hace puente al inevitable despertar de la conciencia de nuestro ser en el mundo.

A cambio aprendemos a estar a solas con uno mismo, pero, ¡por favor!, con la presencia de los otros amigables del mundo. Es un complejo trabajo sostener-nos y convocar al mismo tiempo al otro, para seguir en el mundo, soñando y despertando. Armonía fugaz, sólo posible para quien cedió su violencia pasional, y se asoma, necesitado, a la burbuja/hábitat del otro, buscando una zona en común. Sí, amistad es democracia. Es un momento de democracia, una creación compartida. La amistad es lo más común, por ser tan necesaria, y un milagro a conservar, porque revive.

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