La noche tan deseada por el TC 2000 casi llega en plena tarde del caluroso viernes santafesino. Fue en el sentido metafórico, con el problema creado por las objeciones a la seguridad que los pilotos hicieron tras su primera recorrida al circuito en autos particulares, no tan comunes, ya que Rossi anduvo en el Clío que se usa como coche de seguridad, Ledesma sobre el poderoso Corvette de 500 HP, Pechito con el flamante Civic y Fontana con el nuevo Toyota Corolla.
Punto conflictivo fue el escape de la curva 3 al final de la larga recta. Allí, tras alcanzar los 230 Km/h, al llegar a la zona del brusco frenaje (rebajaban de 6ª marca a 2ª) los autos se encontraban de frente con un muro como alternativa de escape ante cualquier problema.... Encima, detrás de la pared había una tribuna desbordante de público, incluso con algunos audaces posando sus manos en esos muros...
"Así no se puede correr", se le escuchó decir a Norberto Fontana. "¿Recién ahora se dan cuenta? ¿No hubo nadie que antes verificara el circuito?", se preguntaban con toda lógica los más calmos en medio de tanta confusión y desconcierto. Fontana, Pechito y López fueron convocados en representación de sus colegas para supervisar los trabajos. Moviendo algunos bloques de cemento improvisaron una chicana que disminuyó la velocidad pero no tanto los riesgos. "No es lo ideal, pero sirve", admitió Fontana.
Todo esto motivó un atraso de 75 minutos. "Que salgan los autos, la puta que lo p....", fue la protesta que bajó de las tribunas y que sólo calmó el paso de las esculturales promotoras. "Solicitamos al público que no se metan en la pista y no pongan las manos en el alambrado", pidió el relator del circuito cuando a las 17 horas salió el primer auto.
Como suele pasar, la noche trajo en principio algo de calma. Junto con el ruido del TC 2000 apareció Juan María Traverso. Por supuesto, debajo de los autos de carrera. "Si no veo mucho de día, menos voy a ver de noche", comentó con humor antes de acudir al llamado de Pablo Peón, el presidente del TC 2000. Los autos giraron con normalidad, incluyendo algún despiste como el de Josito Di Palma.
El desborde de público en distintos lugares (hubo increíblemente quienes asomándose por sobre los muros tocaban los autos con unas ramas) motivó una interrupción. "El problema de clasificar de noche no es la luz, sino el comportamiento del público", señaló Raúl Marielli, el comisario deportivo. Una reflexión que abrió dudas sobre si, como está previsto, este show nocturno del TC 2000 seguirá hoy desde las 20 con la segunda tanda clasificatoria.