Tecnología israelí para producir fruta en el desierto salteño
Especialistas de la Universidad Ben Gurión participan del desarrollo de "El Yuto".
Héctor A. Huergo.
Uno de los grupos económicos más poderosos y diversificados de la Argentina, la Sociedad Macri (Socma), juega sus nuevas fichas a la agroindustria. Con una inversión que superará los
US$ 360 millones, está desarrollando un establecimiento de 20.000 hectáreas en el nordeste de Salta.
"Se trata de un polo de agricultura intensiva, con alta tecnología, destinado a la exportación de frutas y hortalizas en una región árida", explicó a Clarín Leonardo Maffioli, director de Control de Socma. Para el desarrollo del proyecto, Socma contrató los servicios del estudio Svhartzer y Asoc., que tiene una pata puesta en un pozo surgente de sabiduría sobre zonas áridas: la Universidad Ben Gurión de Israel. Fundada en 1969 en el desierto del Neguev, su objetivo central fue desarrollar la visión de David Ben Gurión, quien sostenía que "el futuro está en el desierto". Ahora Macri compró la idea.
La consultora ITC (The Israeli Consulting and Technological Company Ltd.), liderada por el ingeniero argentino (radicado hace muchos años en Israel) Ernesto Schvartzer, aportó la tecnología "dura". Vinieron los técnicos israelíes a hacer estudios de suelo, agua, clima e infraestructura del campo "El Yuto", que Francisco Macri había comprado hace seis años. Está a pocos kilómetros del río Bermejo, cerca de la ciudad de Embarcación.
Un canal conducirá el agua hasta el campo, aunque la primera etapa del proyecto se basa en el agua subterránea. Ya hay 9 pozos y se proyectan otros tantos.
Arnon Kaplan, un técnico israelí que participó en centenares de proyectos en zonas áridas en todo el mundo, estuvo a cargo de esta etapa. Asegura que los suelos son de calidad óptima y aptos para todos los cultivos que se quieren desarrollar: "No tienen limitaciones, y ofrecen profundidad, drenaje y aireación adecuadas, con una capa superior muy rica en materia orgánica. El agua de pozo también es buena y está a una profundidad aceptable".
En esta primera etapa se están poniendo en marcha 2.100 hectáreas. Las dos terceras partes incluyen cultivos a campo regados por nueve equipos de "pivote central", que consisten en enormes líneas de cañerías provistas de ruedas, que giran alrededor de una toma de agua. Cada pivote riega 200 hectáreas. Allí se plantan maíz dulce, melón, sandía, cebolla, zapallito y berenjena.
En las 700 hectáreas remanentes irán cultivos "bajo cubierta" (invernáculos de film de polietileno que ya jalonan "El Yuto"). Allí se plantaron tomate y pimiento, dos clásicos salteños para hacer "primicia". Y la gran estrella del proyecto: la granada. "Es un producto de demanda explosiva a nivel mundial dice Maffioli, y no hay ningún productor en el hemisferio sur, así que vamos a aprovechar la contraestación".
La granada es casi desconocida en la Argentina. Se reporta sólo una exportación realizada hace tiempo, y hay escasos productores. Pero en Estados Unidos ya hay 20.000 hectáreas plantadas. El primer productor mundial es la India, con un volumen de 500.000 toneladas que se consumen internamente.
"Si usted quiere vender algún alimento tiene que decir que es bueno para la salud y la actividad sexual", acota Ernesto Schvartzer, que recuerda el carácter bíblico de esta fruta. Donde más se desarrolló fue en Kazajstan y Uzbekistán, y hacia allí fueron hace unos años los especialistas de la Universidad Ben Gurión. Identificaron las distintas especies, las llevaron a Israel y allí iniciaron el mejoramiento genético, buscando variedades para distintos climas. Una de ellas es la que llegó a Salta. La UBG también apoyará la gestión comercial.
El proyecto incluye la producción de miel, va a ocupar a 9.000 trabajadores y proyecta facturar 350 millones de dólares anuales cuando esté a pleno.