Jueves | 28.04.2005
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EL FRENTE EXTERNO: LA VISION DE ECONOMIA SOBRE LA CAUSA QUE SE DISCUTE EN NUEVA YORK

Dos de los tres jueces estarían a favor de destrabar el embargo







Pese a que la definición se demora, Lavagna cree en una resolución favorable. Ahora esperan poder avanzar en la negociación con el Fondo Monetario.






Daniel Fernández Canedo.






La postergación de un fallo sobre el embargo de bonos que impide avanzar en el canje de la deuda no tomó por sorpresa a Roberto Lavagna.

El ministro había adelantado que la decisión de la Justicia estadounidense podía demorarse dos semanas más y así sería.

¿Cuáles son las consecuencias de esa postergación?

La primera y obvia es que el 76% de los bonistas que aceptaron canjear los bonos en default por otros nuevos no pueden tener sus bonos ni cobrar en conjunto los 900 millones de dólares de intereses que ya tienen incorporados los nuevos títulos.

Otra, es que el Gobierno debe poner el tema bajo un paraguas para avanzar en la negociación de un acuerdo con el FMI antes de junio. De lo contrario, a partir de entonces deberá afrontar pagos importantes al organismo.

Sin embargo anoche en el Palacio de Hacienda tomaba como positivas tres cosas:

  • Dos de los tres jueces de la Corte de Apelaciones de Nueva York estaban a favor de la posición argentina, esto es que ni los bonos en default ni los nuevos pertenecen al Estado argentino. Vienen de manos de bonistas y van a parar a manos de bonistas, por lo cual son inembargables. El otro juez, comentó una alta fuente de Economía, no está convencido de ese argumento.

  • El tribunal habría tomado nota del sentido de la "urgencia" del fallo, pero no se sabe si eso significa un día, una semana o dos.

  • La cotización de los bonos argentinos demostraría que el mercado apuesta a que habrá un fallo favorable a la Argentina. Y que el canje de la deuda llegará finalmente a buen puerto.

    Más allá de intentar disimular el nerviosismo, es evidente que la de ayer no fue una buena noticia. La incertidumbre se prolonga y eso genera cierta inquietud.

    Mientras tanto, esta semana quedó en claro que la disputa entre el Gobierno y el FMI por la situación de los bonistas que quedaron fuera del canje perdió voltaje. Lavagna consolidó la idea de que los US$ 20.000 millones tendrán algún tratamiento en un futuro no cercano (léase, después de fin de año) y el FMI bajó el tono de sus pedidos en público.

    La negociación con el Fondo avanza. Dan bien los números del superávit fiscal, los de la evolución monetaria y los de los pagos puntualmente realizados.

    El tema pendiente más urticante sigue siendo el de las tarifas de los servicios públicos, un partido que está jugándose en tiempo de definiciones.

    Por primera vez en dos años, las empresas privatizadas tienen ahora la sensación de que el presidente Kirchner quiere avanzar con la renegociación de los contratos.

    Es más, en estos días el Congreso aprobaría el nuevo contrato de Edelap, casi un caso testigo para esta etapa de la historia de las privatizadas.

    Pero la prueba de fuego sigue siendo la inflación.

    El Gobierno ya dijo que en abril se frenó la suba de los precios de la canasta familiar. Y apuesta a que con la aspiradora impositiva de abril-mayo (Ganancias y Bienes Personales) los índices estarán bajo control.

    Algunos analistas privados calculan que la inflación de abril será de 0,6%, otros 0,8% y el Gobierno reza para no tener que mostrar un 1%, que estaría en el límite de la mala nota.

    Como se puede apreciar, los márgenes entre lo que puede considerarse bueno y malo son muy estrechos. Pero esto constituye una característica de la nueva etapa económica, que es de resultados menos espectaculares y un manejo que requiere sintonía fina.

    La economía crecería 7% este año pero algunos indicadores (ver los de la construcción, por ejemplo, en la página 8) evidencian que no flamea.

    Y como el caso de la frazada corta, que o descubre los hombros o los pies, para moderar el aumento de precios hay que lograr que circule menos dinero y subir las tasas de interés. Todo lo cual lleva a que la actividad económica se aplaque.

    El Gobierno eligió una política gradualista para combatir la inflación y el primer resultado se conocerá en una semana. Son días de prudencia.




























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    <b>DEFENSOR. </b>EL ABOGADO JONATHAN BLACKMAN (DER.), EN NUEVA YORK. (Foto: Adriana Groisman)
    DEFENSOR. EL ABOGADO JONATHAN BLACKMAN (DER.), EN NUEVA YORK. (Foto: Adriana Groisman)







     
    Lavagna, optimista


    El ministro Roberto Lavagna dijo ayer en conferencia de prensa que espera que la Corte de Apelaciones se pronuncie "en los próximos días y probablemente por escrito". Describió la expectativa del Gobierno como "realista" y enfatizó que "la palabra demora no cabe en este caso", porque estaba previsto que el tribunal no fallaría de inmediato.

     












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