LA ELECCION DE OCTUBRE:
EL ACTO ENCABEZADO POR LA SENADORA KIRCHNER
La candidata del PJ salió a escena y la pelea electoral ya mostró sus garras
Contrastando con su estilo de primera dama, Cristina se subió a la campaña. Defendió la gestión y salió al cruce cuando le pidieron que no olvide a Perón.
Daniel Juri.
La candidata salió a escena. Sobria, medida, contrastando hasta en la vestimenta discreto conjunto blanco con las exuberantes fotos de primera dama por el mundo que vienen circulando de dos años a esta parte.
La senadora Cristina Fernández de Kirchner se largó ayer a hacer campaña ante un auditorio tan heterodoxo como sólo el peronismo en el poder puede reunir: la aplaudían desde las principales plateas de Obras desde Armando Cavalieri a Juan Carlos Dante Gullo. Desde León Arslanián a Hugo Moyano. Todos juntos cantando a viva voz la marcha, que también volvió a escena. Todos, bajo una misma bandera: las elecciones de octubre.
Por eso, ni siquiera asombra que la adhesión enviada por el canciller Rafael Bielsa, quien, se supone, será el primer candidato de lista del PJ porteño que organizó el acto de ayer, haya pasado sin pena ni gloria.
Es más: terminó eclipsada por los aplausos sobre la lista de nombres de líderes sindicales de todo tipo y color que se iban sucediendo.
Esta es la primera vez que Cristina se prende a un micrófono desde que su marido, el Presidente, asumió el Gobierno. Salvo en aquel congreso del PJ en Parque Norte donde se batió a duelo con Chiche Duhalde y la ex esposa de José Manuel de la Sota, Olga Riutort, todo este tiempo se llamó a silencio.
Es la primera vez, también, que le pone el pecho a una campaña electoral fuera de la provincia que le abrió las puertas de la política: Santa Cruz.
Supo del auditorio que la esperaba. No parece casual que haya arrancado su discurso con una referencia a la figura unificadora del peronismo: Evita. Primera ovación de unas tribunas con una fuerte presencia sindical que parecían remitir al peronismo de siempre. Las banderas de UPCN, que conduce el ex menemista Andrés Rodríguez, ganaban por mayoría.
Por eso, no sorprende la mano de truco que Cristina jugó con la tribuna. En un momento, sin mencionarlo, evocó al menemismo: "Una devastación nunca conocida", dijo, entre otras cosas, para caracterizarlo.
Luego, empezó a defender la gestión de Gobierno hablando siempre de "nosotros", sin mencionar nunca a Kirchner.
En uno de esos breves silencios que suelen hacerse entre frase y frase de los oradores, una voz anónima cantó el truco desde la tribuna: "No se olviden de Perón...", dijo un hombre. Y se prolongó el silencio. Fue cuestión de segundos. Parecía un eco lejano y prolongado. Cristina, entonces, se jugó una carta. Pero antes vale la pena hacer un paréntesis para explicar algo: al comenzar el acto se exhibió un video con sucesivas imágenes de Kirchner besando gente, mucha gente. Sobre el final, sobreimpresa, una frase: "De Perón y Evita hay que acordarse cuando uno gobierna. Néstor Kirchner."
La carta de Cristina apuntó ahí. "Esa frase que le adjudicaron a Kirchner es mía, compañero", dijo, señalando la pantalla. Y luego, retrucó: "De Perón me acuerdo cuando voto una ley." Aplausos. Y siguió con su discurso.
Finalmente, el episodio pasó a ser un hecho menor, ya que el efecto parecía logrado: mística, mucha liturgia y todos unidos triunfaremos: la marcha peronista empezó a tronar. Una lluvia de papeles metalizados azules y blancos cayó sobre el escenario, mientras una larga fila de ministros, gobernadores, legisladores y funcionarios pugnaban por darle la mano a la candidata que aún no admite serlo.
La campaña electoral que, de hecho, largó ayer el peronismo empezó a mostrar sus garras, cuando todavía ni siquiera se anunció quién jugará el principal partido.