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      Una realidad que mete miedo

      La literatura de terror ofrece autores de gran calidad. ¿Qué pasa cuando lo que asusta no es la ficción sino el desamparo cotidiano?

      Mariana Enriquez, una de las reinas de la literatura de terror escrita en español, en la Biblioteca del Castillo de Rafael Obligado en San Pedro, provincia Buenos Aires. Foto: Mario Quinteros - FTP

      Nos encantaba subir al tren fantasma, gritar a lo loco con cada curva y salir con las rodillas tembleques del susto. Desde la perspectiva de la adultez, el tren fantasma del Ital Park de Córdoba era más bien modesto, pero la infancia teje su propia versión del valor y aunque esos monstruos vistos de cerca no alcanzaran para ahuyentar a nadie, animarse a entrar era prueba de coraje (shhh: no lo cuenten, pero más de una vez nos tapábamos los ojos para no tener pesadillas por la noche).

      Los chicos de hoy siguen pidiendo historias de miedo cuando entran a una librería. Y algunos grandes también, de allí el auge del llamado “nuevo gótico latinoamericano” y de autoras como Liliana Colanzi (Bolivia), María Fernanda Ampuero (Ecuador), Michelle Roche Rodríguez (Venezuela), Fernanda Melchor (México), Rita Indiana (República Dominicana) y de las argentinas Valeria Correa Fiz y Marina Yuszczuk, entre otras potentes voces actuales.

      Fantasmas y violencias sobran en América Latina, parece decir Mariana Enriquez en Un lugar soleado para gente sombría, su nuevo libro de cuentos, publicado por Anagrama. Dependerá de cada lector dónde ejercitar sus escalofríos ante estas páginas.

      Quien busque espectros y experiencias paranormales, los tendrá. Pero a mí lo que me genera pavor de estos relatos es el destilado de realidad argentina que Enriquez dosifica con maestría. Aterra al evidenciar la corrosión social que genera vivir en un estado permanente de precariedad que acaba siendo naturalizado como la música ambiental de una época.

      Por el diorama de sus ficciones circulan los pueblos que abandonó el tren; la periferia de las ciudades donde falta de todo; los secuestradores jamás bancarizados que hieren o matan a sus víctimas porque no les creen que los cajeros automáticos tienen un límite de extracción; los barrios marginales donde el hambre se ha enseñoreado…

      Sanar esos males reales sería el modo de salir de una pesadilla continuada que hace estallar cualquier noción de ciudadanía. No hay ciudadanos en estos cuentos. Los derechos se volatilizan; nadie informa, nadie ampara, nadie cuida (¡incluso los voluntarios de una ONG que reparten comida y tapan huecos del Estado son asesinados macabramente!).

      Mariana Enriquez hace gran literatura de terror que se nutre, en parte, con las esquirlas de la larga decadencia argentina. Miedos tendremos siempre; ojalá podamos cambiar de espantos.



      Sobre la firma

      Raquel Garzón
      Raquel Garzón

      Periodista y poeta, construyó una carrera a ambos lados del Atlántico. Es autora de cinco libros de poemas, entre ellos, "Riesgos de la noche" y "Monstruos privados", ambos publicados por Alción. rgarzon@clarin.com

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